Diario de María

 

Te miro a los ojos y entre tanto llanto, parece mentira que te hayan clavado.

Que seas el pequeño al que he acunado, y que se dormía tan pronto en mis brazos,

el que se reía al mirar el cielo y cuando rezaba se ponía serio.

 

Sobre este madero veo aquel pequeño que entre los doctores hablaba en el templo,

que cuando pregunté, respondió con calma que de los asuntos de Dios, se encargaba.

Ese mismo niño, el que está en la cruz, el Rey de los hombres, se llama Jesús.

 

Ese mismo hombre ya no era un niño cuando en esa boda le pedí más vino.

Que dio de comer a un millar de gente y a pobres y enfermos los miró de frente.

Río con aquellos a quienes más quiso, y lloró en silencio, al morir su amigo.

 

Ya cae la tarde, se nublan los cielos, pronto volverás a tu Padre Eterno.

Duérmete pequeño, duérmete mi niño, que yo te he entregado todo mi cariño.

Como en Nazareth, aquella mañana, ¡He aquí tu sierva, he aquí tu esclava!

 

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Acerca de cbqmusic

Músico desde los nueve años, ahora tengo 23. Estudié Administración de Empresas en el ITCR, y trabajo en Procter & Gamble en la organización de Master Data.
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